Un chupito, un cachi, una copa... Son solo cosas que te emborrachan, pero que no te aportan nada, un minuto de euforia, un segundo de locura, una sensación parecida al amor, la felicidad y sobre todo la amistad. Un dinero gastado, unas monedas usadas, todo material; a cambio, un momento con un vaso en la mano. La música suena, las luces te hipnotizan, el ruido y el sonido te aturde... Una raya, una pastilla, una calada... La noche te confunde y la oscuridad te atrae, te embelesa, te enamora...
Un cambio en tu vida, un nuevo comienzo, un último final. Una puerta se cierra y una ventana se abre, se crea corriente, el viento te azota la piel, te llegan nuevos olores, nuevos aromas, nuevos tufos... Libertad. Abres los brazos, tomas el último aliento y te lanzas, te lanzas al abismo, a la grieta abisal, a la orcuridad eterna... Te ahogas, no tienes aire, el agua te llega a los pulmones, la llama se apaga, la luz se funde, los ojos se cierran...
Te despiertas, te levantas, renaces de nuevo, todo a cambiado, oyes un sollozo, un grito, unas lágrimas caer... vuelves a respirar, tomas un nuevo aliento, te tranquilizas y ves que todo vuelve a su cauce, pero no es igual que antes, es distinto, ha cambiado.
Te demuestras a ti misma que el cambio se consigue y que es necesario, cambias y maduras. Todo aquello que te esclavizaba, todo aquello a lo que te aferrabas, tus cadenas, ya no existen, se han evaporado. Y sí, sigues siendo tu, simplemente tú...
Y esto ha sido todo (o casi) por hoy muggles, recuerda si te ha gustado mi adorable entrada dale a me gusta, si te ha encantado enseñaselo a tus amigos (¿tú, amigos?) y si quieres opinar o añadir algo, deja un extenso, mediano o pequeño comentario ahí debajo.
S de Stitch

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